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Revista Brasileira de Musicoterapia
Ano I - Número 1 - 1996 (Artigo 5/7)
MT. Ofelia Herrendorf de Waen
Visitar Brasil, estar con Uds., intercambiar nuestros conocimientos, hablar sobre temas diversos que de alguna manera nos hermanan por razones de proximidad, por ubicación geográfica y por otras realidades que tienen que ver con un dar y recibir, para crecer juntos como seres humanos y como Musicoterapeutas, realmente me compromete y al mismo tiempo me da mucho placer.
Es por eso que agradezco a la Musicoterapeuta Maristela Smith, presidenta del VIII Simposio Brasilero de Musicoterapia y a APEMESP Asociación de Profesionales y Estudiantes de Musicoterapia del Estado de San Pablo-, así como a todos los que han hecho posible mi presencia hoy acá, el poder estar junto a Ustedes.
El regreso a mi país, Argentina, despues del Encuentro Latinoamericano de setiembre de 1994 en Río de Janeiro, implicó para mí la posibilidad de formularme preguntas nuevas y reformularme otras con respecto a la especialidad que abracé como Musicoterapeuta y tratar de comprender un poco más a aquellos a quienes atiendo.
Hay términos que utilizamos cotidianamente sin ponernos a pensar que significan. Cuando releí lo que hasta aquí había escrito, busqué en el diccionario la palabra abrazar, púes me emocioné al pensar en ella y hallé que quería decir "...cerñir con los brazos. Estrechar entre los brazos en señal de cariño. Rodear, comprender, contener, incluir, apreciar, amar, admitir, aceptar, seguir. Tomar uno a uno su cargo, etc...". Asocio todas estas explicaciones del significado de abrazar, con el "cobijar en mis brazos", percibiendo que se envuelve algo, tal vez un otro, y que uno se constituye en sostén, en protección y fuerza para encorajear, dar coraje, buscando que un proceso sea positivo, (y muchas veces no es asía pesar de nuestros deseos) con el fin de que alguien que ha encauzado su vida por el camino de la destrucción y la muerte, pueda acceder a sentir, a pensar, a emocionarse, en todas sus combinaciones, y en el orden en que se puedan dar, para logar el comenzar a "hacer", desde un . lugar nuevo, por que ese alguien quiere " realmente vivir, vivir bien, humanamente bien...".
La cultura, la ética de cada pueblo, su idiosincracia, me han llevado a recordar y a pensar en la importancia del conocimiento de los aspectos antropológicos que tan profundamente ha estudiado a Joseph Moreno y que hemos reconocido siempre en Ba-Mamour.
He comprendido que esto no compromete a pueblos solamente como totalidad, sino, que cada uno de los miembros de esos pueblos, individualmente, como unidad, como ser único, además de lo que trae a la vida como memoria ancestral, es, está, tiene, siente, desde su particularidad.
¿Cuál es el camino que cada uno elige para vivir y por qué lo elige?. Sería necesario estudiar la historia de vida de cada individuo para acceder a una aproximación y para lograr, no creo que totalmente, la comprensión.
La idea que traigo hoy es comenzar pensando en la adolescencia, que es una etapa de la vida que se debe transitar ¿Cómo se transita la adolescencia?. Para hablar de algo, es necesario saber que es ese algo.
Entendí que quería tener una definición de adolescencia y sentí la sensación de que yo sabía qué era. Pensé en mi propia adolescencia y en la de mis hijas. Yo,viví cuatro adolescencias: la mía y la de ellas en sus momentos, y recuerdo haberles escuchado decirme: "en tu época era distinto". Entiendo que eso, en algún aspecto, es real. Pero yo quería una definición. Recurrí entonces al libro "Palabras para adolescentes", de Francoise Dolto y Catherine Dolto Tolich.
Una de sus primeras páginas está encabezada por una pregunta"...¿Qué es la adolescencia?...". Dice "...la adolescencia es el periódo de pasaje que separa la infancia de la edad adulta, tiene como centro la pubertad. A decir verdad, sus límites son vagos..."
Las autoras hacen luego referencia a la semejanza con el nacimiento y la consideran un segundo nacimiento, durante el cual se va retirando lentamente la protección familiar "...quitar la infancia, hacer desaparecer al nino que hay en nosotros, constituye una mutación..."
A medida que leía las páginas de ese libro me dí cuenta que ciertas palabras estaban remarcadas y con letras mayúsculas, aún perteneciéndo a distintos párrafos: SEGUNDO NACIMIENTO, IN SEGURIDAD, CORRESPONSABILIDAD, LAS LANGOSTAS, UN CONGRIO, CAPARAZON, VULNERABLES, SALIR, PANDILLA, SUFRIMIENTIOS, ALEGRIAS, HUIR.
Consideré que resultaría interesante incluirlas en una sola frase u oración, en la que todas estas palabras que tienen que ver con la adolescencia estuvieran presentes. Y esta fué la idea que surgió: "HUIR de los SUFRIMIENTOS, encontrar ALEGRIA, en este SEGUNDO NACIMIENTO, acompañados por la PANDILLA, o no sin sentir el ser VULNERABLES, por la INSEGURIDAD que acompaña muchas veces al adolescente y poder compartir en CORRESPONSABILIDAD momentos difíciles evitando pensar que uno es devorado por un CONGRIO, ante la pérdidad de la CAPARAZÓN, que lo cubrió, protegiéndolo como si fuera una LANGOSTA, con su cobertura, sería una muestra del pasaje de una a otra etapa al transitar por este tan difícil período de la existencia humana.
Podemos darnos cuenta que la adolescencia es distinta en cada cual según un sinnúmero de factores que tienen que ver, por ejemplo, con el ambiente en que ese "cada uno" desarrolla su vida, pero tiene aspectos que son iguales en todos los seres humanos.
En su base es como lo ancentral de los pueblos a los que hice referencia antes.
Pregunta Francoise Dolto "...acaso el narcisismo no es precisamente uno de los riesgos, o una de las tentaciones de la adolescencia..." y responde "...Seguramente. Con el amor una arriesga demasiado la muerte de todo un pasado, sin esperanza de un futuro. Y precisamente si en la actualidad hay cada vez más adolescentes desesperados -así se dice-, que huyen al mundo imaginario de la droga, o al otro, también imaginario de la muerte, que es el suicidio, pienso que es porque carecen de ritos de paso, donde los adultos decreten: "a partir de ahora cuentas, eres una persona de valor" ...".
Pero desde nuestro lugar de adultos, también les expresamos a veces algo paradójico, pues al mismo tiempo les solemos remarcar que aún no pueden asumir roles adultos: les permitimos por ejemplo amar pero no deben acceder a la paternidad, pues esto resulta casi siempre catastrófico para ellos.
Si bien mi objetivo no es hacer un análisis exhaustivo de que es un adolescente, entiendo que algunos conceptos referidos a ellos, que he ido expresando, al buscar qué es la adolescencia y todo lo que vaya surgiendo, nos permitirá ubicarnos para facilitarnos la tarea en Musicoterapia.
Siempre he dicho que debemos conocer a quienes atendemos. Es por eso que considero necesario hacer algunas reflexiones, y algunos comentarios.
La profunda transformación interna y externa que se produce, moviliza tanto a los jóvenes como a sus padres, o a todos los que están muy cerca de ellos.
Volviendo a los ritos de paso de que carecen muchos adolescentes y remontándonos a "...Las sociedades antiguas, estas, suavizan la angustia de los jóvenes, dándoles a conocer el límite de la prueba, plasmada en los ritos de iniciación. Esta iniciación se empleaba para
c romper el aislamiento del adolescente.
Este tenía un punto de referencia en el tiempo para su integración a la vida del grupo. Era la sociedad, la que decidía sobre esta época de iniciación y sobre la edad a partir de la cual se adquirían los atributos de la virilidad.
Uno puede casarse o partir para la guerra. Tales actividades son determinadas en el tiempo por la sociedad..."
Dice la Dra. Noemí Valerga que "...en las sociedades llamadas 'primitivas' los ritos de iniciación y el derecho ganado al acceso al mundo adulto luego de haber pasado las pruebas impuestas, colocan al joven en una situación distinta a la de los adolescentes de nuestra sociedad. Gracias a los estudios antropológicos, aspectos de la conducta que estábamos habituados a considerar invariables, aparecieron como resultados de la civilización, determinándose que ni la raza, ni la naturaleza humana son responsables de muchas de las formas que asumen esas conductas..."
A pesar de que muchos de los textos a los cuales recurrí, hablan de sociedades primitivas, como que el ritual se refiere a momentos de otras épocas, tuve oportunidad de conocer a un cacique de una tribu indígena del Paraguay, tribu que vive en algunos aspectos occidentalizada pero en otros, conservando todo lo que es la tradición de su pueblo, que transmitió a quienes quisimos escucharlo, que el rito de iniciación se lleva a cabo con los jovencitos entre los doce y trece anos, aún actualmente.
Es un momento en que adultos mayores, los acompañan a zonas selváticas, durante tres meses alejándolos de sus padres. Allí apren den todo lo que se considera, como tribu, que ellos deben-Ser-eemo hombres: proveerse de raíces determinadas cuyos valores nutritivos y medicinales debe conocer, donde aprenden qué animales deben cazar y cuales no, donde en general empiezan a conocer qué necesitan minimamente para subsistir y de qué deben alejarse para preservar su salud y su vida.
También entre los judíos, del mundo, se mantienen los ritos referidos al compromiso como hombres de su pueblo, que deben preservar la tradición y los aspectos religiosos. Corresponde a los jóvenes de trece anos de edad. Es el momento de la asunción de las responsabilidades ante la comunidad. Por lo tanto el joven es considerado adulto a los efectos rituales. Está dentro de los diez hombres necesarios para las ceremonias religiosas. Mientras la mujer, guarda su lugar junto a la madre, y asume sus responsabi-lidades ritualmente, a los doce años.
Algo marcaba en otros momentos, en nuestra sociedad el paso a otra etapa de la vida: a veces eran los pantalones largos, en los varones y la autorización para comenzar a usar maquillaje y las medias largas en las mujeres.
Pero hoy, la moda unisex, los cabellos largos en ellos y en ellas, o los cabellos muy cortos en unos, como en otras, muchas veces no solo nos confunden a los adultos, sino también a ellos. Y esto lo vemos en la tarea.
Una nota publicada en el diario Clarín de Bs. As., el 5 de enero a de 1995, dice en su encabezamiento que "...El cambio de horarios, la música estrepitosa y las luces que enceguecen tienen malas consecuencias para los adolescentes". Y agrega como título "De noche todos los chicos son vulnerables".
Ese artículo nos interesa como Musicoterapeutas y es por eso que quiero referirme a él. Está escrito por la Dra. Mirta Guelman de Javkin, pediatra y terapeúta familiar, que ha hecho una excelente evaluación de estos temas.
Jerarquiza en este trabajo "...esta'costumbre loca' de trastocar los horarios de los seres humanos, que producen modificaciones. en la capacidad de rendimiento y en el comportamiento..." .
Hay vinculación con los neurotransmisores, la serotonina según sea el día o la noche. Hay modificaciones en los latidos cardíacos, la respiración, la respuesta inmunológica, consumo de oxígeno por el músculo cardíaco, funcionamiento de las plaquetas, movimiento de las vísceras.
Dice este mismo artículo que " en Musicoterapia se estudia la intensidad y calidad de la música como modificadores del sistema nervioso del sujeto con tanto efecto en la respuesta emocional como en el ritmo cardíaco, la circulación sanguínea y el ritmo respiratorio..."
La enorme intensidad del sonido que produce reacciones no solo a nivel auditivo, sino en todo el cuerpo y los efectos lumínicos con sus consecuencias secundarias, no pueden pasar desapercibidos en nuestras evaluaciones sobre el tema.
El ingeniero Fuchs de la Provincia de Córdoba de Argentina que es Director del Centro de Investigaciones Acústicas de la Universidad de esa Provincia declaró que el "...estrépito es una forma de delincuencia...", haciendo referencia a los niveles de ruidos, (motocicletas, scooters, etc.)
Todos los sonidos de cualquier índole, de mucha intensidad, producen un efecto negativo mayor, sobre el organismo humano, ante los cambios de horario a que han accedido los adolescentes con el cambio de costumbres.
Adhiero al pensamiento de la Dra. Guelman, no como juicio de valor, y entiendo que no todo lo que hacen los jóvenes está mal.
Pero cada uno de nosotros debería pensar, pues tenemos el compromiso de que así sea, que debe haber alguna forma de cuidar la salud de esos jóvenes, aún dentro de la modalidad actual de vida de los mismos.
Otro tema a considerar, es el vínculo de los adolescentes con los padres; la existencia de familias, cuya organización es tal que falta la autoridad paterna; que en general, las figuras parentales están desdibujadas y por lógica sus roles confunden a los adolescentes y a sus padres y ello trae aparejado verdaderas sensaciones de inseguridad, en esta etapa en la que "...es indudable que la formación de la identidad femenina o masculina constituye una de las primeras tareas..." además de "...cumplirse por caminos totalmente distintos..." se trate de mujeres o de varones.
Todas estas disquisiciones, todas estas evaluaciones, todo este buscar el conocimiento de los adolescentes el saber sobre sus situaciones son importantes. Pero, a qué tipos de familia y de jóvenes me estoy refiriendo, sino a aquellos en los que, aunque más no sea hay una mínima estructuración familiar "sana" (entre comillas) o con muchas dificultades en otros casos.
Cuando estos jóvenes llegan a instituciones donde se los trata por su droga-dependencia, cuando hay algún referente familiar directo o indirecto, se busca comprometer al núcleo familiar o a sus representantes. Entiendo que es aquí donde se puede hacer algo o mucho según los casos.
Creemos además de desearlo, que a nosotros no nos va a tocar. Es a los otros a los que les sucede. Son de otros los hijos que dependen de las drogas. Son otros los que están en situaciones de riesgo. Son otros los que no son escuchados por sus padres.
Estas palabras tienen como objeto ser críticas para nosotros y los son, para que tomemos conciencia de cual es la realidad y cuánto al recorrer el difícil camino de la adolescencia, los jóvenes necesitan ser ACOMPAÑADOS.
Una cita de la Dra. Noemí Valerga, nos lleva a tomar conciencia de otro gran compromiso, "...¿Cómo podemos pensar que establecieron sus procesos identificatorios aquellos jóvenes que fueron niños de la calle?..." Yo agregaré: niños en la calle.
Los niños o adolescentes de la calle, son aquellos para quienes sus únicos referentes son el grupo de pares y niños o adolescentes en la calle, son aquellos, que si bien tienen algún referente familiar pasan la mayor parte del día, por razones, a veces distintas, en la calle. En ellos cuán díficil es alcanzar un proyecto de vida más o menos aceptable.
Son en general, rechazados por la sociedad. En muchos casos, de ser niños de la calle pasan a ser "adultos" que deben sobrevivir, a cualquier precio. En ellos los cambios biológicos son iguales a los de cualquier ser humano: de pronto "se hacen adultos" para sobrevivir y es allí donde el robo, la prostitución, los lleva indefectiblemente a la marginalidad.
Es allí donde conocen la droga, tempranamente, los pegamentos que "los ayudan"" ...a disminuir el hambre y el dolor físico-psíquico del abandono. Sólo sobreviven si ingresan a grupos de pertenencia que lamentablemente se identifican en la violencia y el delito...". Entre ellos, la prostitución, por algo de comida y un techo aunque más no sea que por uno o dos días tiene significado positivo, aunque la realidad sea otra.
¿Qué hacemos como Musicoterapeutas?. En la tarea institucional nos encontramos a veces con estos jóvenes que son derivados por la justicia. Casi siempre tienen historias de abandono por parte de alguno de los padres, o por ambos.
¿Qué podemos hacer desde nuestra especialidad?. Durante el Congreso Mundial de Lucha contra el Narcotráfico y la Drogadependencia, realizado en Bs. As, este año tuve oportunidad de escuchar al Dr. Javier Aizpiri Diaz (neuropsiquiatra) de la Clínica Indautxu de Bilbao, España, que nos relató la ardua tarea que realizaba con sus colaboradores, yendo a buscar con autobuses, a los jóvenes heroinómanos. También habló de exitos y fracasos.
En mi tarea, actualmente atiendo adolescentes en el CE.NA.RE.SO., en el programa de Servicio del Centro de Día. Rescatando mi espacio como profesional de la salud puedo decirles que el perfil del paciente drogadependiente se ha modificado y la tarea es mucho más dificil, tornándose cada vez más densa y exigiendo del Musicoterapeúta, mayor creatividad, y una búsqueda constante de nuevas técnicas.
Continúo insistiendo en la necesidad de conocer al paciente desde la Historia Sonora. Es en la oportunidad de esa entrevista individual y a partir de los recursos a que podamos acceder durante las sesiones, que narran situaciones de su vida que dicen, nunca contaron en otros espacios.
Ese caudal de información, los Musicoterapeutas tratamos de transmitirlos a los terapeutas de otros enfoques terapeúticos, no como anécdota, sino como situaciones a ser evaluadas. También ellos, los pacientes, a veces las llevan a otros espacios.
Nos preguntamos repetidamente con la coterapeuta, Mt. María de los Angeles Lúpoli, qué lugar confiable es para estos jóvenes, Musicoterapia: ¿es el ámbito, las pocas palabras, el hacer, el tono de nuestra voz, el mundo sonoro, los silencios, los instrumentos, los limites del encuadre, el hacer con soltura, más allá de la consigna, o el no querer hacer nada, como ocurre muchas veces, lo que les permite expresarse, mostrarse, o decir lo que no se dice en otros espacios ?. Aún no encontramos respuestas.
No solo nosotras nos hacemos preguntas. También se asombran los terapeutas cuando un tema que es llevado a Musicoterapia y no se comentó nunca en otro espacio.
Un joven que fué dado de alta, dijo el día de su cierre en Musicoterapia, que en este espacio se había hallado con situaciones personales que no recordaba y utilizando una expresión típica de ellos, que de cada sesión se había llevado una "bocha" que luego había trabajado en su terapia individual y en el grupo psicoterapeútico.
Pero hoy vienen los jóvenes con "más calle", con más situaciones conflictivas que tienen que ver con problemas que los llevan "a andar de gira" como dicen y que se relaciona con lo transgresivo repetidamente.
Es válido a mi entender, continuar implementando técnicas que pueden llevarlos a concientizarse con respecto a su existencia y que puedan darse cuenta en el convivir que hay normas para ellos y para los otros.
No olvidemos que en la mayoría, en el comienzo, no existe una real búsqueda de tratamiento. Y así los escuchamos decir, `bine porque me trajo mi mamá, o porque me envió el juez. Yo estoy bien así. Está todo bien. La dejo cuando quiero". Pueden también responder autodefiniéndose :"porque soy un adicto".
A veces demora la demanda real de tratamiento pues "...nada le falta. La droga le brinda por un lado satisfacción, esa rara satisfacción, que toca al sufrimiento y por otro, un lugar en el mundo..." "...La droga se ubica entre él y sus problemas y esa es la dificultad a la entrada...", es decir en el inicio del tratamiento. Se hará necesario "...minar poco a poco esta fuerte identificación a la droga para que empiece a vacilar y pueda cuestionarla..."
Por eso la tarea se hace ardua, dificil, cuando sobre la conflictiva adolescente, la droga se instala, y a veces desde nuestro enfoque, no es fácil, más aún, actualmente.
Al finalizar el tratamiento, con la intensidad del mismo tal vez se logre "...descubrir al sujeto oculto detrás del soy drogadicto"
Los Musicoterapeutas observamos que al entrar, en la Sala de Musicoterapia se produce una gran descompresión: tal vez el poder tirarse en el piso, el pensar en una posible relajación, la libre elección de instrumentos, la energía proyectada en los mismos, a veces estruendosa, la intensidad de la percusión que muestra aspectos que tienen que ver con capacidades de expresión conservadas, inheren tes a cualquier adolescente. Pero los esfuerzos de la coordinación resultan a veces infructosos para lograr un cierto orden.
El grupo logra autoregularse por momentos, luego de producida la descarga inicial y entonces la tarea puede ser llevada hasta el final, siendo rica la reflexión.
La sala de Musicoterapia se convierte en lugar de juego, de recuerdos infantiles que se repiten en quienes han logrado llevarse un determinado instrumento antes de que lo tome otro, repitiendo así escenas ya vividas en el afuera o favoreciendo no su recreación, sino su creación, por no vividas.
Surgen diálogos sonoros, competencias, acuerdos, desacuerdos, desplazamientos, proposiciones desde algunos. O las no ganas desde otros. Pero sí, el poder hacer, cuando logran ir desbloqueándose.
En un grupo al que era casi imposible poner limites y en el que sus integrantes rompían, por la forma de percusión, las baquetas o los parches de los instrumentos, opté por no reponer nada de lo que era maltratado. Después de unas cuantas sesiones, prácticamente se encontraron con que no tenían con que trabajar.
Ante esta circunstancia comenzaron las quejas: "no tenemos instrumentos, no tenemos baquetas, y Musicoterapia no es lo mismo que antes".
Con la reflexión, pudieron darse cuenta de que ellos eran los responsables de la situación y a partir de ese momento la actitud fue otra. Comenzaron a cuidar lo poco que quedaba. Entendieron desde otro lugar, qué era autolimitarse y no entrar en el desenfreno.Entonces recién, repuse el material.
Son las acciones del adicto, las que lo definen: el se interesa y quiere la droga.
Nosotros los que constituimos un equipo trabajamos a partir de que hay un leve corrimiento de la misma y aparece el individuo, con su gran vatio existencial ante la ausencia, cuando comienza a dejar el consumo de aquello que lo "completaba".
Pero tenenos, entiendo que hacer un enorme cuestionamiento que tiene que ver con la época que vivimos, en la que hay:
Todo esto lleva fantaseadamente a encontrar
una salida ficticia en la droga o como dijimos antes, en el suicidio: el drogarse
es un suicidio lento, tal vez acelerado hoy, e
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Traté de dar una visión rápida de la problemática adolescente, porque es una inquietud mía, que estoy segura, es compartida por muchos de Ustedes.
Pero también traje los cuestionamientos desde la comprensión de la conflictiva adolescente que debemos hacernos en general para acceder mejor, si es posible a aquellos a quienes atendemos.
ALGO EN QUE CREER
Toda mi vida estuve perdida
siempre quemaba cada puente que cruzaba
corazón de piedra voluntad de acero.
Construí una pared así no podía sentir
camino sola, pero sola la noche es tan fría.
Sin un sueño que te llame, dame algo en que creer,
dame algo que pueda tocar, tocar mi vida.
Busqué una razón que me importara
una razón para confiar, algo en que creer...
Los angeles pesan los heroes caen
años de lágrimas te endurecen;
aprendí a luchar jamás a amar,
será necesario un acto de fé, lo sé...
para romper estas cadenas de dudas
alrededor de mi alma.
Dame algo en que creer,
dame algo que pueda tocar
toda mi vida busqué una razón para vivir
una razón para confiar.
Dame algo en que creer
Gracias por aconsejarme.
María Cristina
Esto está escrito con sinceridad
"Es como me siento"
BIBLIOGRAFIA
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